Se trata del avión más caro jamás construido. El coste de fabricación de cada B-2 rondaba los 737 millones de US$ en 1997. Los costes totales de compra del bombardero alcanzaron una media de 929 millones de dólares por avión, incluyendo repuestos, equipamiento, actualizaciones y soporte de software. El coste total del programa, incluyendo gastos de desarrollo, ingeniería y pruebas, se calcula que ronda los 2.200 millones de US$ por avión (en 1997)
La Fuerza Aérea de los Estados Unidos opera 20 bombarderos
B-2, pues de los 21 construidos, un avión fue perdido cuando se accidentó
durante un despegue en el año 2008. Aunque originalmente fueron diseñados en
los años 1980 para escenarios de operaciones de la Guerra Fría, los B-2 fueron
usados en combate para bombardear Kosovo a finales de los años 1990, y se ha
continuado su uso durante las guerras de Irak y Afganistán actualmente aún sin
finalizar.
Con una tripulación de dos personas, este bombardero puede lanzar hasta 80 bombas inteligentes de 500 libras (230 kg) de tipo JDAM, o 16 bombas nucleares B83 de 2.400 libras (1.100 kg), en una única pasada sobre los objetivos a través de defensas antiáereas extremadamente densas. Debido a su importancia estratégica, este avión furtivo ha sido objeto de actividades de espionaje y contraespionaje.